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alga, bailarina, cuento, Cuentos bajo el Mar, La Belleza de Un Día Cualquiera, las algas, Madre de las Aguas, mantaraya, naturaleza, ritmo, ritmo del mar
Cuando contemplo el mar me quedo fascinada con lo que veo y lo que no, la riqueza de su interior. Siempre es un buen momento para sumergirme en la ciudad salada, un mundo dentro de otro mundo, del que formo parte.
Hoy me he dirigido a un sitio del que me han hablado: El Jardín de las Algas.
Mi amiga mantaraya me ha llevado a ese mágico lugar. La zona donde habitan las algas. Todas me han saludado alborotadas. Deseaban saber quien era y que hacia allí. Hemos estado hablando duranto mucho rato, intercambiando anhelos e inquietudes. Una de ellas me ha confesado que lo que más deseaba era ser bailarina. Yo que ya llevaba rato admirada como danzaba al ritmo del mar, le he dicho:
-Querida mía, si tú ya eres bailarina. Es lo que admiro de tí. Te deslizas y mueves al ritmo del mar acariciando con tus movimientos a las olas. Gracias a tí, el Mar cuando pasa por aquí es Feliz.
-¡Oh! Es verdad, ya Soy quien quiero Ser. Muchas gracias por tu ayuda.
- Gracias a Tí Alga Bailarina
He seguido un buen rato allí entre ellas contemplando como bailan acompasadamente al ritmo del mar. De nuevo ha aparecido mi amiga la mantaraya que me venía a buscar para llevarme a la superficie. Y aquí estoy ya en casa agradeciendo a la Madre de las Aguas su generosidad para conmigo.
La Belleza de Un Día Cualquiera es Ser Alga


